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Olmo de la Guareña: de pueblo vivo a España vaciada.

 Lo que un documento de 1521 nos cuenta sobre la vida sobre la vida de un pueblo hoy casi vacio.


Un documento fechado en 1521 conservado en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid (ARCHV, P.C., La Puerta, C. 1599-1) nos permite asomarnos a la vida cotidiana de Olmo de la Guareña en el primer tercio del siglo XVI. A primera vista puede parecer un texto menor, pero en realidad es un testimonio elocuente de la vitalidad de la comunidad. Nos sitúa ante un pueblo vivo.

Las disposiciones son claras para quien quiera venir a vivir a el Olmo.  Este nivel de detalle solo es posible en un lugar densamente habitado y una economía local activa. Olmo de la Guareña era entonces un pueblo pequeño, pero lleno.


 
Condiciones para poder vivir en el Olmo. Año 1521.

Cinco siglos después, la lectura de este documento produce un efecto casi desconcertante. El Olmo de la Guareña actual, apenas respira integrado en lo que hoy denominamos la España vaciada, cuenta con una población mínima y con una vida comunitaria casi inexistente.

La paradoja histórica es evidente. En 1521, Olmo de la Guareña sostenía una comunidad estable. Hoy, el pueblo lucha contra el abandono y el envejecimiento. No es una cuestión de nostalgia, sino de perspectiva histórica: algo esencial se ha perdido en el camino.

Estos documentos no hablan solo del pasado. Olmo de la Guareña no fue siempre un lugar secundario ni prescindible; fue durante siglos una pieza necesaria del territorio de Valdeguareña, con vecinos, normas y futuro.


En este cuadro vemos que, mientras los demas pueblos de Valdeguareña pierden habitantes o tienen poco crecimiento, Cañizal y Olmo son los que mas crecen durante el siglo XVI.

 

Lo que falta no es pasado, es futuro.       


Documentacion sacada del Libro Comendadores y Vasallos ( la Orden de San Juan y el Partido de Valdeguareña). José Ojeda Nieto.

                                                                                               


2 comentarios:

  1. El Olmo aunque sea triste decirlo y sobre todo para mí que he nacido aquí, no tiene futuro.

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