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Correr, reir, volver : niños en el Olmo.

 Llegan con las vacaciones, como un pequeño ejército de voces alegres, bicicletas y pelotas.

Llenan las calles y cada rincón con juegos, carreras y risas que rebotan en la pared del juego pelota. 

Son los hijos de los hijos que partieron tiempo atrás regresando, como un rito iniciático. Un rito que transmite el legado emocional y familiar que se renueva cada año. Un rito, donde los padres al volver con sus hijos, cumplen el ciclo de transmisión de su historia y raíces.

Que nos devuelvan el Ayuntamiento !

 Hay lugares que aunque pierdan un titulo nunca pierden su esencia. Como el nuestro, nuestro Olmo. Que un día fue capital, centro administrativo y de decisiones, y que, de pronto ese estatus le fue arrebatado. Viendo como se alejaban ciertos servicios, como la atención se desvía  hacia otro punto del mapa.

De mayor quiero ser "Trillique"

 Las vacaciones en un pueblo pequeño son una experiencia que marcan a quienes las viven, pero lo curioso es que pueden ser recordadas de modo completamente diferente según la generación que las rememore. 

La fotografía del futuro que se marchó.

 Cuando el futuro aún estaba aquí. Hace un tiempo, movido por la curiosidad de encontrar material para el blog, me puse en contacto con el A...