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Cuento de Navidad

 

Diciembre a olía leña y esperanza.





Las navidades de mis padres, en el Olmo, se vivían con casi nada… y, aun así, lo tenían todo. Hogares calentados con lumbre, caminos helados, el olor a caldo y a ropa secándose, el aguinaldo de nueces o azúcar, los cuentos junto al fuego. No había luces,  ni escaparates, ni exceso, pero sí familia, dignidad y una alegría sencilla que hoy parece un tesoro perdido. Lo demás, regalos, adornos y consumismo, llegaría después uniformando los gustos. Hasta entonces la Navidad era un asunto de gente pobre que sabía que el milagro no estaba en los paquetes de colores, sino en sacar a la familia adelante un año más.

Candelo. Un hombre bueno.

 

Personajes que no se olvidan


Cuando era niño y pasaba las vacaciones en el pueblo, había una figura que se me quedó grabada para siempre. Era un hombre grande, enorme a mis ojos infantiles. Había en él algo del gigante de los viejos cuentos. Candelo.

¿ Te acuerdas de cómo era el Olmo ? Calle Aurelio Barajas ( siempre Calle Larga )

 La Calle Larga: la calle dividida que siguió siendo una.


La Calle Larga. Un nombre sencillo, casi humilde, pero que se pronuncia con naturalidad. La Calle Larga era más que una vía: era ese lugar donde siempre pasaba algo. Era nuestra particular" gran vía", el sitio al que inevitablemene terminabas llegando, aunque hubieras salido con la idea de ir a otra parte.
Empezaba en la casa de la Señá Angeles y el Señor Valentin y, acababa con la casa de la Señá Esperanza.

La fotografía del futuro que se marchó.

 Cuando el futuro aún estaba aquí. Hace un tiempo, movido por la curiosidad de encontrar material para el blog, me puse en contacto con el A...