La Calle Larga: la calle dividida que siguió siendo una.
La Calle Larga. Un nombre sencillo, casi humilde, pero que se pronuncia con naturalidad. La Calle Larga era más que una vía: era ese lugar donde siempre pasaba algo. Era nuestra particular" gran vía", el sitio al que inevitablemene terminabas llegando, aunque hubieras salido con la idea de ir a otra parte.
Empezaba en la casa de la Señá Angeles y el Señor Valentin y, acababa con la casa de la Señá Esperanza.
La Larga era un hilo que lo cosía todo: allí estuvo la tienda de la Señá Demetria. Los bares de Isidoro, Manolo y más tarde Fernando. Era el punto de encuentro y paso obligado.
Sin embargo, como tantas otras cosas, también su nombre sufrió los vaivenes de la historia. Tras la guerra del 36, la antigua Calle Larga fue dividida en dos tramos y rebautizada con nombres distintos.
Para mí, nunca cambió de nombre. Siempre fue la Calle Larga, la que recorrí desde niño, con los mismos cantos rodados gastados y la misma forma de atrapar la luz de la tarde en verano









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