Seguidores

Calles que cuentan historias.

 El Olmo: memoria escrita en sus calles.

Hay pueblos que se recorren a pasos, y otros que se recorren a través de los nombres de sus calles.

 El Olmo de la Guareña pertenece a estos últimos.

No hace falta mapa. Basta levantar la vista y leer las placas en las esquinas. En ellas, hay paisaje, hay pequeñas pistas de lo que fuimos y de lo que todavía somos.

Hemos visto la Calle larga que no es solo una medida, es la que vio pasar generaciones enteras, procesiones, carros cargados.

La Calle del Rosal; que huele a junio incluso en invierno. Y uno se imagina el rosal que ya no está, pero sigue floreciendo en el nombre.

La Calle Alta de donde bajaba un olor tibio a pan recién hecho. Un aroma que despertaba más que cualquier campanada.


La Ronda del Caño; una invitación a rodear el pueblo sin salir nunca de él. Allí donde hubo agua, hubo vida. El caño fue punto de encuentro. Allí se llenaban cántaros y se compartían novedades. Era punto de encuentro.











La calle salida a Cañizal nace casi como una continuación de la Ronda del Caño.
 Si la Ronda guarda el murmullo del agua. La salida a Cañizal es la que mira hacia fuera sin dejar de pertenecer al dentro.
  Porque todo camino que sale, tambien sabe volver.






Recorrer el Olmo es, también, aprender a leerlo.




Fotos del Archivo Histórico Provincial de Zamora.                                                                                      
Caja 512. Olmo de la Guareña.                                                                                                                           




 
                                                                                                                 


 










 














No hay comentarios:

Publicar un comentario

La fotografía del futuro que se marchó.

 Cuando el futuro aún estaba aquí. Hace un tiempo, movido por la curiosidad de encontrar material para el blog, me puse en contacto con el A...