El aroma del pan en la Calle Alta.
En el Olmo cada calle guardaba su propio pulso y las puertas estaban casi siempre abiertas. La Calle Alta, no es la más empinada, ni la más vistosa. Pero tenía la panadería.
Porque hay lugares que se quedan grabados en nosotros, no por lo que tienen, sino por lo que nos hicieron sentir.
No sé si os pasa, pero a veces un simple olor puede llevarte de nuevo a la infancia. A mí me ocurre con el olor a pan recién hecho.
Es curioso como los lugares cambian, y el Olmo ha cambiado, pero lo que sentimos por ellos permanece.
Cuando tenemos la suerte de volver a un lugar que nos marcó, tenemos que hacerlo despacio, escuchando, respirando, mirando bien. A veces los recuerdos están ahí, esperando a ser reconocidos.
El señor de la foto es teodoro
ResponderEliminarLos niños están en la puerta del horno del señor Alejando y la Señora Cleonfé.
ResponderEliminarIgnoro de donde procede esta información. Si habia otro horno en el Olmo. Pero segun el catastro de ese año, esa propiedad, el horno, pertenecía a Teodoro garcia.
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